Hay algo que me resulta muy difícil de confesar. Hace días que pienso en ello, quizá sea el momento de explicarlo porque eso puede ayudarme a superar la última barrera mental que sé que tengo para disfrutar plenamente de mi cuerpo y de mi pareja.
Soy una persona con una facilidad suprema para expresar mis sentimientos, en especial por escrito, para poner palabras a sensaciones que muchos no saben discernir, sin embargo hay cosas para las que las palabras no fluyen, mejor dicho no suenan, se quedan gritando en mi mente, pugnando por salir, por formar-se en mi boca. Porque en los dedos no tengo problemas, en mi mente tampoco, creo las frases y las palabras necesarias, el verdadero tabú lo tiene mi lengua, mis cuerdas vocales. Escribo, comento con una cerveza, pero lo que no puedo hacer y me resulta cada día más exasperante es hablar tumbada. Continuar leyendo

